Raíces que se llevan puestas
Hay lugares que nunca se abandonan del todo. Asturias es uno de ellos. Está en la memoria, en las historias que se cuentan en casa, en el acento que se escapa sin querer y en el orgullo de saber de dónde venimos.
Porque ser asturianín o asturianina no es solo una palabra — es una forma de sentir, de pertenecer y de llevar Asturias siempre contigo.